Por Erick Ordoñez Capuano
Resumen
El currículo en Latinoamérica se ha estructurado históricamente en torno a dos realidades que han configurado discursos divergentes, analizables desde la dialéctica entre el currículo pensado y el currículo vivido (Furlán y Ríos, 2017). No obstante, ante desafíos contemporáneos como la identidad de género, la disrupción tecnológica y la crisis medioambiental, las respuestas institucionales carecen de la celeridad que la época demanda. Por ello, resulta imperativo explorar alternativas teóricas que aceleren el pensamiento curricular y superen el inmovilismo burocrático.
Desarrollo
De acuerdo con Plá (2016), el currículo legitima las estructuras hegemónicas y las desigualdades materiales y simbólicas que las constituyen. En el contexto latinoamericano, es posible identificar dos dimensiones en tensión dentro de los currículos nacionales: la descolonización orientada a la justicia social y el paradigma neoliberal. Mientras la primera analiza el trasfondo ético de la sociedad, la segunda define el perfil del sujeto social que se pretende formar bajo lógicas de mercado.
Para desarticular estas narrativas, Nancy Fraser (2006) propone las estrategias afirmativas y transformativas. Cuanto más se aproxime una propuesta a la dimensión transformativa, mayor será su potencial para modificar las relaciones de dominación soterradas en las nociones de justicia social de cada currículo. En contraste, la visión neoliberal transmite una imagen de la realidad como una competencia suma cero, donde individuos aislados luchan por pertenecer al grupo de los "ganadores" (Furlán y Ríos, 2017).
A pesar de estas tensiones, en ambos discursos operan determinantes (Alba, 1987) que permiten una síntesis cultural (Alba, 2007) vinculada a temas emergentes. Sin embargo, en el "hipermundo" de corte neoliberal (Lipovestky y Serroy, 2008), estas temáticas suelen ser instrumentalizadas. Aunque la justicia social gana terreno discursivo, el neoliberalismo logra permear los debates sobre tecnología, género y medio ambiente, creando un círculo vicioso de "reacción-respuesta" que limita la innovación real.
Para romper esta inercia, se propone el empleo del método currere de Pinar (2014) como herramienta para analizar las propuestas latinoamericanas. Al integrar este enfoque biográfico-político con herramientas de prospectiva y estudios de los futuros (Inayatullah, 2005), es posible trascender el análisis del presente y proyectar escenarios curriculares alternativos.
Conclusiones
¿Cómo fracturar la dicotomía entre neoliberalismo y justicia social que estanca el avance curricular? La respuesta podría hallarse en la convergencia entre el método currere y los estudios de los futuros. Esta integración permite realizar análisis críticos, predictivos y culturales que sintonicen con la necesidad de explorar "espacios posibles".
Actualmente, el pensamiento curricular suele quedar atrapado en una fase "regresiva" o en un institucionalismo que genera soluciones demasiado lentas para la velocidad de los cambios globales. La adopción de métodos de prospectiva permitiría una síntesis cultural curricular más ágil y efectiva, capaz de responder proactivamente a las urgencias ambientales, tecnológicas y de género que definen el siglo XXI.
Referencias
Alba,
de A (2007). Currículum-sociedad. El peso de la incertidumbre, la fuerza de la
imaginación. ISUE, México
Alba,
de A (1987) Curriculum: Crisis, Mito y Perspectivas. Niño y Dávila, Buenos
Aires.
Furlan,
A y Ríos (2017) Teorizando el currículum, UNAM, México
Inayatullah,
S (2005) Métodos y metodologías en los estudios futuros. Richard Slaughter.
Queensland
Lipovestky,
G y Serroy, J (2008) La cultura-mundo. Respuesta a una sociedad desorientada,
Anagrama.Barcelona.
Pinar,
W (2016). La teoría del curriculum. Narcea
Plá,
S(2016). Currículo, historia y justicia social. Estudio comparativo en América
Latina. Revista Colombiana en Educación, 71, 53-77.
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